Una propuesta de valor resume las razones que esgrimes para convencer a tu cliente de que tienes exactamente lo que busca, por encima de tus competidores directos. Es tu argumento clave, el rasgo que te hace único, a través del cual tu público puede notar que marcas la diferencia. De allí la importancia de esclarecer –para ti y para tu público- el valor del servicio que ofreces.

¿A qué obedece que un negocio despunte en medio de otros cuya oferta es similar? ¿Cómo explicar que un cliente se incline por la opción más costosa, no digamos por la más apartada del lugar donde se encuentra? La propuesta de valor adecuada estriba en la claridad y consistencia del mensaje que diseñes, pero para conseguirlo debes tener en cuenta algunas consideraciones. Veamos, rápidamente, cuáles son:

  • Reconoce las ventajas de tu negocio

Empieza por hacer una relación de tus fortalezas, es decir, de los beneficios reales de tu negocio. ¿Rapidez de respuesta, precios, exclusividad? Reconocerlos (o desarrollarlos si no están claros) hará posible afinarlos, para a la postre convertirlos en propuestas competitivas.

  • Identífica las propuestas de valor de tu competencia

No bien hayas reconocido tus ventajas, toma nota de las de los demás, de qué manera las emplean, qué tan bien están elaboradas y, de ser posible, su nivel de aceptación. Observa también qué pasan por alto. Recuerda que tu propuesta de valor representa la oportunidad de sacar ventaja, y construirla sin mirar alrededor podría hacerte repetir la misma estrategia de tus competidores.

  • Conoce a profundidad qué espera tu público

 Detrás de cualquier plan de marketing está el deseo de conquistar a tu público… Pero, ¿cómo es ese público? Seguramente conoces parte de sus características: edad, lugar de residencia, a qué se dedica, etc. Pues bien, establecer la propuesta única de valor que distinga tu negocio implica ir más a fondo: saber qué lo motiva, qué necesita, qué contenidos prefiere, qué medios frecuenta, a qué obedece su decisión de compra (¿Precio? ¿Calidad? ¿Trato personalizado?), cuáles son sus expectativas. La inmersión en tu público, cuyos gustos e intereses a menudo experimentan ciertas variaciones, alimentará la utilidad de tus argumentos, tu ámbito de acción.

  • Diseña el mensaje, escoge los medios

 Precisadas tus ventajas y capacidades, las de tus competidores y las aspiraciones de tu público, estás en condiciones de saber realmente en qué sobresales, por consiguiente es hora de elaborar la propuesta de valor de tu negocio. Resúmela en pocas palabras, sin ambigüedades, de la forma más límpida posible, de modo que tus usuarios la capten al primer vistazo. Más adelante, y según el medio en que la hagas circular, tendrás que ampliarla con explicaciones e imágenes para acentuar su alcance. En cuanto a los medios, sin falta debe figurar en tu sitio web, en las redes sociales que use tu público y estar presente en tu local. Un plan de medios te facilitaría las cosas en esta tarea.

 

Ahora bien, y para más señas, ¿qué propuestas de valor puedes considerar? Te apuntamos algunos ejemplos prácticos:

1- Clínica veterinaria: Atendemos a tu mascota 24/7, a domicilio. Con solo llamarnos, uno de nuestros veterinarios irá hasta tu casa.

2- Restaurante: Come orgánico sin pagar más. Todas nuestras preparaciones están hechas con ingredientes de producción orgánica certificada.

3- Instalación de pisos residenciales: De acuerdo al plazo establecido, instalamos tu piso sin que tengas que moverte de tu casa.

4- Tienda de zapatos. Nos especializamos en marcas de fabricación europea. Atendida por sus propios dueños.

5- Servicio de reparación de electrodomésticos. Descarga nuestra app y ubica, en tiempo real, al técnico más próximo a tu residencia.

 

¡Descubre la propuesta de valor más efectiva para tu negocio! Combina observación, creatividad y sentido de la oportunidad para dar con la adecuada. ¿Necesitas asesoría? Contáctanos, con gusto te ayudaremos.