Si bien ambos términos son usados prácticamente sin distingo, como si designaran lo mismo, encierran una diferencia elemental: una página es un archivo dentro de un sitio web (parte del todo, un documento), luego un sitio web está compuesto de varias de estas, es un corpus lógico. Se ha vuelto tan corriente no reparar en tales diferencias y usar una denominación u otra sin mayores aclaratorias que ocurre aun entre buen número de especialistas en diseño y desarrollo web… Por razones más de tipo comunicacional que otra cosa: el cliente está familiarizado con el concepto página web, no tanto con el de sitio web.

¡No son lo mismo!

Ahora bien, técnicamente, y en la medida en que haga falta llamar a las cosas por su nombre para dejar constancia de lo que en realidad significan, resulta fundamental decir que hacer una página web es consecuencia de una tarea más compleja y ardua: desarrollar un sitio web. Y desarrollarlo no se reduce a la simple creación de páginas más o menos relacionadas, sino a un ejercicio de planificación, jerarquización, producción e intención de posicionamiento que justifiquen la existencia de cada cual.

Ilustremos lo anterior con un ejemplo. Supongamos que queremos hacer un sitio web -no una página- consagrado a la comercialización de plantas ornamentales autóctonas. Luego de establecer a qué público estará dirigido, es necesario hacer la estructura de lo que más tarde serán las secciones del site: Sobre Nosotros, Catálogo de plantas, Galerías, Contacto, etc. Cada sección viene a representar una página, que a su vez puede contener otras más. Podríamos decir que cada página web es una derivación, un ramal, de un cauce más grande llamado sitio web.

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